En su comienzo, el objetivo declarado fue “documentar los sentimientos y la honestidad que se expresa en los rostros de los bailarines de tango cuando improvisan en la pista”. Era junio de 2019, y a los seis meses comenzó la pandemia de covid. Entonces la idea original mutó (sin perder su esencia, como un virus), hasta que se transformó en “Ausencias”, el corto en el que quedó registrado un cambio de era para la humanidad, expresado a través de los vínculos que se construyen con la música ciudadana.

El documental se estrenará hoy a las 20 en la sala Hynes O'Connor del Ente Cultural de la Provincia (San Martín 251). Luego de la proyección habrá una charla y una milonga gratuita en la explanada del edificio, actividades coordinadas por La Yumba, Club de Tango Tucumano.

Sin pretenderlo, el director Ezequiel Martínez plasmó un registro de época. “Decidí mostrar qué ocurre cuando no se puede bailar. Con el tiempo, la premisa de la ausencia de la danza se transformó para hablar de algo mucho más grande: lo que nos genera hoy en día la falta del afecto físico, la ausencia de los seres queridos, la imposibilidad de abrazar y compartir, y la falta de las actividades que se realizan en contacto con el otro. Esa carencia genera el sentimiento de ausencia que actualmente es universal”, afirma.

Su producción cuenta la historia de Sofía Auvieux, una bailarina tucumana, que se ve imposibilitada de practicar su profesión fuera de su casa durante la cuarentena. El recorrido evidencia el contraste entre ese presente entre paredes con el pasado donde disfrutaba de su actividad artística, entre el inicio de la filmación y su conclusión, en octubre de este año, cuando vuelven a abrirse algunos espacios.

Martínez y Auvieux crearon HOLA, productora y escuela, a través de la cual convocaron a numerosos artistas tucumanos para trabajar en este proyecto. Así participaron la orquesta La 9 de Julio Tango, el Quinteto El Brete, el bailarín Martín Concha Méndez y el grupo gestor Las Flores Tango, entre otros. LA GACETA habló con los protagonistas del corto, detrás y enfrente de la cámara.

LA PROTAGONISTA. Sofía Auvieux practica sola en su dormitorio.

- ¿De qué te habla esa ausencia, tan distinta actualmente de lo que fue en un inicio?

- (Sofía Auvieux - SA) representa cada una de las cosas que tuvimos que cambiar, lo que debimos atravesar y cómo tuvimos que adaptarnos durante la pandemia. Hay aún una falta del baile, de los abrazos, de mirarse a los ojos, de compartir. Fue un antes y un después en nuestras vidas y “Ausencia” es, en cierta forma, el duelo que hicimos respecto a algo que ya no será nunca más igual y el inicio de algo nuevo. Aceptar esos cambios es lo que más nos costó; es durísimo, y eso implica dejar atrás lo que fue para poder avanzar.

- (Ezequiel Martínez -EM) A pesar de que el baile se ausentó, volvió, cambiado pero volvió. Sin embargo, en esa ausencia se perdió algo más profundo y amplio, como las cercanías y los contactos que ahora ya no se pueden recuperar.

- Hubo distintos períodos en la pandemia, que incluso, inicialmente, se esperaba que fuese algo pasajero. ¿Cómo les impactaron cada uno?

- (SA) Sinceramente, nunca pensé que se iba a terminar pronto, porque veía cómo avanzaba la situación en el mundo y parecía una marea interminable. Cada etapa fue impactándome de manera distinta; primero me enfoqué en adaptar mis trabajos a lo virtual y luego me mantuve tomando clases on line en mí casa, convencida de que, más allá de las circunstancias, no podía dejar de hacer lo que me hace ser yo.

-¿Volver al baile es revivir, se pueden curar las heridas causadas en estos dos años o es un empezar de nuevo?

- (SA) En mi experiencia, el baile permite expresar todo lo que sentís y lo hacés en común con alguien mediante un abrazo, y eso es lo que te hace sanar. Cuando pudimos volver a encontrarnos, me sirvió para darme cuenta de que estábamos empezando de nuevo. La sensación de estar en una milonga no era la misma, porque faltaban algunas personas fundamentales en la comunidad milonguera y porque la experiencia de atravesar una pandemia te cambia: ya no podes ser igual que antes; por lo tanto, tu baile y tu abrazo tampoco lo son.

- ¿El impulso joven al tango en Tucumán, que es bastante fuerte, sufrió un impacto especial en este tiempo?

- (SA) Creo que sufrió un impacto positivo. Si bien se cancelaron las actividades bailables, hubo una especie de tiempo suspendido, que sirvió para la reflexión y la introspección. En nuestros caso, potenció la posibilidad de expresarnos a través de otros lenguajes. Este cortometraje es un ejemplo de ello. El audiovisual es un lenguaje que conozco, pero hasta ahora no lo había podido conjugar con el tango; la pandemia me dio la posibilidad de hacerlo.

- ¿Cómo están trabajando actualmente?

- (EM) En nuestra productora HOLA hemos logrado congeniar nuestras profesiones y nuestras pasiones para ofrecer servicios audiovisuales, educativos y producir proyectos como “Ausencia” y otros de ficción. En paralelo estoy trabajando con otro equipo en el desarrollo de mi primer largometraje, que en este año me ha dado muchas alegrías al haber tenido un recorrido por instancias de concursos y laboratorios que han ayudado a que la película continúe creciendo.

- (SA) Por mi lado, con la apertura de las actividades culturales pude retomar la enseñanza del tango en clases presenciales, las exhibiciones y shows, y la organización de milongas, todas actividades que sirven para difundir nuestro tango.

- ¿Y cómo avizoran el futuro?

- (SA) Me ilusiono con un mundo que valore mucho más las cosas sencillas y ricas de la vida, las que realmente te hacen felices, como lo es abrazarse y bailar.

- Pretendo continuar creando y creciendo como artista. Estamos en tratativas para subir “Ausencia” a algunas plataformas y de producir nuevos proyectos en este terreno en 2022. En términos amplios, espero que en Tucumán se abran y fortalezcan más espacios estatales desde los cuales obtener financiamiento y puestos laborales para la comunidad artística en general sea una realidad; eso permitirá que vivir como creadores no sea una posibilidad lejana. La cuarentena demostró que las producciones audiovisuales, el arte y la cultura en general ayudaron a poder navegar en tiempos difíciles, mostrando que nuestra labor es sumamente importante.